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28 March 2008

SoRoLLa Y BasTiDa:

“Yo lo que quisiera es no emocionarme tanto, ,porque después de unas horas como hoy, me siento deshecho, agotado, no puedo con tanto placer, no lo resisto como antes, es que la pintura cuando se siente es superior a todo, he dicho mal, es el natural lo que es hermoso".



Cuando leí esto se me pusieron los pelos de punta, y las lágrimas brotaron de mis ojos, ya hinchados de aguantar:

"Una fina y templada mañana madrileña del mes de julio, en su jardín, Sorolla pintaba el retrato de mi mujer, observándole yo, a su lado. Éramos los tres solos, bajo una pérgola enramada. Levantóse una vez y se encaminó hacia su estudio. Subiendo los escalones, cayó. Acudimos mi mujer y yo en su ayuda, juzgando que había tropezado. Le pusimos en pie, pero no podía sostenerse. La mitad izquierda el rostro se le contraía en un gesto i móvil, un gesto aniñado y compungido, que inspiraba dolor, piedad, ternura. Comprendimos la dramática verdad… Aún así y todo, rebelde contra la fatalidad que ya le había asido con su inexorable mano de hierro, Sorolla quiso seguir pintado. En vano procuramos disuadirle. Se obstinó, con irritación de niño mimado a quién, con pasmo suyo, contrarían. La paleta se le caía de la mano izquierda; la diestra, con el pincel mal sujeto, apenas le obedecía. Dio cuatro pinceladas, largas y vacilantes, desesperadas; cuatro alaridos mudos, ya desde los umbrales de otra vida. ¡Inolvidables pinceladas patéticas! “no puedo”, murmuró, con lágrimas en los ojos. Quedó recogido en sí, como absorto en los residuos de luz de su inteligencia, casi apagada, de pronto, por un soplo absurdo e invisible, y dijo: “Que haya un imbécil más, ¿qué importa al mundo?”…

¿Y a mi me dicen que no tenga prisa? Que tengo todo el tiempo del mundo por delante. Pero cada día noto como se me escapa de las manos, son miles de colibríes que picotean las llemas de mis dedos. Son hombres grises que no dejan de fumar a mis espadas y echarme el humo a la cara y entre dientes enegrecidos no dejan de repetir: tic, tac, tic, tac...





2 comments:

Anonymous said...

Nuestro tiempo va tan deprisa como nosotros le marquemos y nadie ni nosotros mismo podemos tampoco pararlo, vive pero sin prisa y agarra cada cosa buena porque son las que nos llenan el alma para seguir adelante.

Una noche yo no podia correr, no podia andar pero se que era un sueño y los sueños acaban cuando despiertas y cuando lo haces te das cuenta que todavia tienes mucho que caminar y cuando en el camino encuentras a personas como tu, sabes que merece la pena a ver despertado.

¿Hace falta decir quien soy?
Sigue siendo así y conseguiras lo que tu quieras

Anonymous said...

precioso texto..... pensar en sacarle el jugo al tiempo, es quitarle su magia...el tiempo debe pasar para vivirlo, para tener dulces recuerdos...el tiempo pasa para que veas nuevas noches , nuevos amaneceres, para que se cierre una flor, para que venga la muerte y nazca la vida.
El tiempo debe pasar, y solo con que supieramos ser conscientes de nuestra suerte, ya deberíamos ser felices.
te deseo todos tus sueños!
marietta